REFORMA RADICAL


Hasta ahora todo lo analizado ha resultado útil para comprender cuáles fueron las situaciones que rodearon el siglo XVI, la cual fue una época sumamente compleja y convulsionada para Europa ante al surgimiento de diversos movimientos reformistas que, en algunos casos, entraron en conflicto entre sí. Esta fue precisamente la situación ocurrida entre la Reforma Protestante y la Contra-reforma Católica estudiada anteriormente. Sin embargo, toda esta descripción resultaría incompleta si se tiene la impresión que dentro las reformas del siglo XVI solo existieron dos tendencias cristianas: la católica y la protestante. Por esa razón, el presente caso nos permitirá conocer cómo algunos movimientos no solo fueron independientes de la reforma luterana sino incluso marcadamente opuestos a sus ideas. En ese sentido, Pablo Deiros afirma que paralelamente a los movimientos que hicieron parte de la Reforma Clásica (luteranos, calvinistas y anglicanos) y la Contra-Reforma Católica, se desarrolló también uno en particular denominado luego como la Reforma Radical (DEIROS, 2008, p. 82).1 Esto quiere decir que la Reforma Luterana

Ahora bien, este planteamiento debe llevarnos a entender que dentro de los múltiples movimientos surgidos en el siglo XVI existieron algunos reformadores que no fueron considerados ni católicos ni protestantes. Tales personajes indudablemente formaron parte de la gran crisis religiosa del momento. Sin embargo, sus propuestas en cuanto a los cambios que necesitaba experimentar la Iglesia tuvieron un alcance mucho mayor que los planteados por los líderes de la Reforma Protestante. De allí que se les considerara como reformadores radicales, ya que no se conformaron con una reforma a medias: querían hacerla de forma completa.

Como será explicado más adelante, los partidarios de este movimiento llegaron a ser conocidos con el nombre de «anabaptistas ». Por ahora, solo cabe añadir que la característica más importante de este movimiento no fue la preocupación por reformar la Iglesia establecida, lo cual consideraban insuficiente, sino producir una reconstrucción total de la misma. Dicha propuesta consideraba necesaria una ruptura radical con las instituciones eclesiásticas existentes para así llevar a cabo la restauración de la Iglesia Primitiva. En otras palabras, representaba una reforma más radical que aquella realizada por los protestantes.