REFORMA EN ALEMANIA


Antes de hablar sobre el surgimiento de la Reforma Protestante conviene aclarar que el empleo del término «Alemania» no corresponde en el siglo XVI a los límites territoriales que posee esta nación en la actualidad, ya que en ese tiempo toda la región estaba configurada bajo la forma de un mosaico de Estados diferentes, relacionados entre sí mediante el concepto de Sacro Imperio Romano Germánico.
(GARCÍA – URQUÍZAR, 2010, p. 232). 1

Debido a este carácter multinacional, el Sacro Imperio Romano Germánico no era un Estado unitario sino una federación de principados territoriales con un alto grado de autonomía que protegía a sus miembros contra territorios vecinos, funcionando así como un sistema de seguridad colectivo muy eficaz. En ese contexto el nacionalismo estaba presente de cierta forma en Alemania, aunque no era lo suficientemente poderoso como para lograr la unificación del territorio bajo la forma de un país moderno. Aun así, el creciente nacionalismo que experimentó luego Alemania le prestó un apoyo valiosísimo a la Reforma Protestante ya que éste, al materializar ciertas reservas contra Roma, reivindicaba su autoridad nacional al margen de la autoridad de la Iglesia. Por ende, junto a las grandes diferencias sociales y políticas que había entre sus habitantes, existía una gran inquietud religiosa que añoraba una renovación eclesiástica.

Responsive image Histórica ciudad de Rothenburg ob der Tauber, Franconia, Baviera, Alemania.

Ahora bien, al frente del Sacro Imperio Romano Germánico estaba la figura del Emperador, quien era elegido por un círculo de Siete Príncipes Electores (Maguncia, Colonia, Tréveris, Sajonia, Palatinado, Brandeburgo y Bohemia), aunque su coronación era concretada en últimas por parte del Papa en Roma. (CASTELLOTE, 1997, p.12)2 El Emperador era el encargado de convocar la Dieta Imperial (Asamblea o Reunión de los Estados que lo integraban) con la intención de discutir la solución de problemas relevantes como cuestiones militares (ante la defensa del Imperio contra los otomanos), tensiones causadas por disidencias religiosas, asuntos relacionados con la justicia y el ordenamiento monetario imperial, etc. Al respecto, las reuniones de las Dietas se vieron luego involucradas en el enfrentamiento religioso entre católicos y protestantes.

Todos estos aspectos son, a grandes rasgos, las características fundamentales que estuvieron presentes en Alemania a principios del siglo XVI, las cuales se encargaron de crear las condiciones favorables para la siembra de la Reforma. Tales características adquieren importancia cuando, en palabras de Delgado, se tiene en cuenta que «la protesta del monje alemán no hubiera tenido gran trascendencia de no haber estado dadas las circunstancias necesarias para su triunfo y difusión» (DELGADO, 2005, p. 85).