A lo largo de este material se podrá ver cómo la Reforma Protestante llegó a ser posible gracias al aporte efectuado por Martín Lutero, un hombre de quien se dice que siempre estuvo interesado en buscar a Dios y vivir piadosamente. Sin embargo, se debe reconocer que tal hazaña no fue nada fácil para la vida del reformador alemán, ya que en esa búsqueda de lo espiritual Lutero tuvo que superar una serie de retos, tanto en el ámbito personal como en el eclesial, para finalmente llegar a convertirse en el precursor de la Reforma Protestante, tal como lo conocemos hoy.
En primer lugar, aunque Lutero tenía un gran interés en llevar una vida agradable delante de Dios, la imagen que tenía de Él como un Ser severo le condujo a temer a Dios con horror y pánico. Por ende, veía únicamente a Dios como un Ser exigente, enojado, y no como un Padre bondadoso y misericordioso. Esto influía también en la imagen que tenía de Cristo, a quien consideraba como un Juez riguroso más que «el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo» (Jn 1.29). Lutero se sentía permanentemente acusado (condenado) por Dios, algo que obstaculizaba gozar de paz en su relación con lo divino. Y producto de esta imagen distorsionada, Lutero también sentía una profunda angustia espiritual sobre cómo satisfacer las exigencias de Dios y obtener su salvación personal.
En segundo lugar, en su búsqueda de Dios, Lutero se basó en la vida religiosa que ofrecía la Iglesia de su tiempo. Cabe destacar que la consagración a la vida religiosa, tal como la estipulaba la Iglesia, era el camino común de la época para alcanzar la seguridad de la salvación y la vida eterna. Por ende, Lutero probó todos los métodos que la Iglesia tradicional le ofrecía en sus días: la vida monástica, el sistema sacramental mediante la práctica de la confesión y la penitencia, así como el oficio sacerdotal. Como era de esperar, ninguno de estos caminos resultó satisfactorio para resolver la profunda preocupación espiritual que Lutero sentía
Sin embargo, en 1515 Martín Lutero sufrió un cambio significativo en su vida luego de tener un encuentro impactante con la Palabra de Dios (especialmente Romanos 1.17), ya que fue en las Sagradas Escrituras donde finalmente pudo descubrir las respuestas que requería a sus angustias espirituales. Como resultado de esta experiencia transformadora, Lutero empezó a desarrollar una nueva comprensión de Dios y del evangelio, redescubriendo aquella verdad bíblica fundamental de la salvación mediante la sola fe en la gracia de Dios. En este logro la Carta del apóstol Pablo escrita a los creyentes de Roma jugó un papel importante. Y por eso se dice que la Carta a los Romanos llegó a ser el texto bíblico clave de la Reforma Protestante.
En resumidas cuentas, más que alguna otra influencia, fue la lectura de la Biblia y particularmente de la Carta de Pablo a los Romanos lo que finalmente llevó a que Martín Lutero experimentara una reforma en su vida personal para luego convertirse en el gran reformador de la Iglesia. Por ende, se puede decir con toda seguridad que la Reforma Protestante fue el resultado del impacto transformador que ejerce la Palabra de Dios en la vida de aquellas personas que se animan a leerla y obedecerla con interés genuino. ¡Seamos, pues, de aquellos que se animan a permitir que la Palabra de Dios nos transforme primero para así poder convertirnos en agentes de transformación en nuestro entorno!