Como primera medida conviene iniciar este estudio señalando que hablar sobre la Reforma representa explorar un tema amplio, que requiere analizar la historia para su comprensión, aunque al mismo tiempo se constituye en un relato sumamente fascinante cuando logramos apreciar la magna importancia que tiene y las grandes lecciones que brinda. En ese sentido, el estudio de la Reforma significa explorar el espacio y tiempo de su surgimiento, es decir, el marco contextual de lo que fue Europa occidental en el siglo XVI, el cual atravesó por un período de profunda necesidad de cambios en los diversos ámbitos constitutivos de su realidad social. Sin embargo, antes de entrar a desarrollar el tema resulta indispensable hacer una precisión previa:
Aunque la Reforma se relaciona particularmente con el movimiento religioso iniciado por Martín Lutero en Alemania, en realidad este fue un movimiento mucho más amplio, con reformas de diversa índole y motivaciones realizadas por la contribución de varios protagonistas.
La palabra «Reforma» es un nombre referente a este evento, acuñado por la historiografía protestante alemana, que se ha popularizado hasta nuestros días. Su designación como «Protestante » surgió a partir de la «Protesta de Espira» (1529) contra la decisión de hacer cumplir el edicto de Worms, que declaraba como personas fuera de la ley a todos los partidarios de las ideas de Lutero (FULBROOK, 1995, p.61).Al respecto, aunque aparece registrado en la historia el inicio de la Reforma en una fecha concreta, no por ello hay que suponer que esta apareció de la noche a la mañana, ya que las circunstancias que llevaron a su realización se remontan tiempo atrás. Es por esa razón que Beker se encarga de precisar cómo «…las raíces de la Reforma se hunden de manera profunda en la época del cristianismo medieval» (BEKER, 2006, p. 130), especialmente en las circunstancias de la Edad Media Tardía.
Del mismo modo, tampoco se debe imaginar a la Reforma como un acontecimiento aislado, ya que en realidad fueron múltiples los factores que coincidieron para que esta efectivamente se llevara a cabo. Claro está que, dentro de esos factores se debe destacar el aspecto religioso, ya que en ese tiempo «… no constituía un asunto desvinculado de la vida sino más bien era el condicionante de todas las expresiones de la existencia » (EGIDO, 1992, p. 9). Por esa razón, la Reforma requiere ser analizada en un sentido amplio desde muchos aspectos y no solo desde el campo religioso.
Por ello, continuaremos con una descripción generalizada de lo que se consideran los antecedentes principales de un movimiento tan complejo y diverso como es la Reforma, los cuales están asociados a las circunstancias religiosas, políticas, económicas, sociales y culturales del momento; circunstancias que aunque no fueron en sí la causa directa de la Reforma, al menos crearon las condiciones favorables que hicieron posible su inicio y desarrollo. A continuación se ofrecen sólo algunos aspectos esenciales de esos antecedentes con miras a hacer este análisis un poco más práctico.