MARTÍN LUTERO
Precursor de la Reforma Protestante


Con relación a la vida y obra de Lutero, hubo opiniones favorables y desfavorables. Para unos, se trató de un gran líder y reformador espiritual. Para otros, de alguien que atentó contra la unidad religiosa de la cristiandad europea. Sin embargo, más allá de las polarizaciones que se han generado con relación a su persona, un hecho resulta innegable: la trascendencia que ha tenido su legado no sólo dentro de la historia cristiana sino en el marco de la historia universal.

Sus estudios primarios los inició en la escuela elemental de Mansfeld donde pasó sus primeros años de vida, continuando luego su periodo de formación secundaria en Magdeburgo (1497) y en Eisenach (1498). En cuanto a sus estudios superiores se sabe que ingresó a la Universidad de Erfurt, una de las instituciones más prestigiosas de Alemania, donde adquirió el grado de Bachiller (1502) y una Maestría en Artes (1505). Años más tarde, se sabe que alcanzó también un doctorado en Teología (1512), esta vez en la Universidad de Wittenberg.

Responsive image

Martín Lutero (1483-1546)

Es importante destacar aquí estos dos últimos lugares, ya que tanto Erfurt como Wittenberg se constituyeron en aquellos escenarios donde Lutero vivió los momentos más determinantes de su vida académica y religiosa: Tanto en Erfurt como en Wittenberg se desempeñó como profesor de Filosofía, aunque finalmente quedó vinculado en Wittenberg como profesor de Sagrada Escritura. Es esta última ciudad alemana y su universidad la que se constituyó en el núcleo de la Reforma Protestante.

Sin embargo, de un momento a otro lo que parecía ser en Lutero una formación académica ininterrumpida se habría de suspender cuando decidió convertirse en fraile agustino y vincularse al monasterio de Santa Ana en Erfurt (1505). Se ha especulado mucho sobre las causas que le llevaron a tomar esta decisión; no obstante, la razón de fondo se encuentra relacionada con la profunda angustia que sentía por obtener su salvación personal. Lutero tenía una gran preocupación existencial de cómo agradar a Dios, quien de por sí le parecía un Ser severo. Ante este hecho, Lutero probó todos los métodos que la Iglesia tradicional le ofrecía en sus días: la vida monástica y el sistema sacramental mediante la práctica de la confesión y penitencia, llegando incluso a convertirse en sacerdote (15071507). Aún así, ninguno de ellos resultó satisfactorio para resolver la profunda preocupación que el monje sentía.

Sin embargo, en 1515 Lutero habría de tener un impactante encuentro con las Sagradas Escrituras (específicamente Romanos 1.17) el cual le permitió descubrir en ellas las respuestas a sus angustias espirituales. Como resultado, toda esta experiencia le condujo a desarrollar una nueva comprensión de Dios y del evangelio luego de abrazar la certeza de su propia salvación mediante la sola fe en la gracia de Dios.

Ahora bien, este gran redescubrimiento de las enseñanzas bíblicas del evangelio se oponía a ciertas doctrinas y prácticas comunes de la época, ya que ante la nueva interpretación que ahora tenía Lutero de las Escrituras, las buenas obras, la vida piadosa y aún los sacramentos no resultaban meritorios en cuanto a la obtención de la salvación se refiere. No obstante, esto no lo llevó de inmediato a protestar contra el modo en que la Iglesia tradicional entendía la fe cristiana, por lo que continuó dedicado a sus labores docentes y pastorales.

Más bien, fue ante la indignación sentida por los abusos cometidos por parte de la Iglesia, como la venta de las indulgencias (entre otras cosas), que Lutero se animó a escribir en latín una serie de declaraciones y clavarlas públicamente en la capilla de la Universidad de Wittenberg con la intención de propiciar un debate reflexivo sobre el tema, sin dimensionar en ese momento que su protesta se convertiría en una especie de detonante circunstancial del movimiento reformista en Alemania.3

Lutero dio a conocer sus 95 tesis en la víspera de la fiesta de Todos los Santos, y su impacto fue tal que por eso se señala esa fecha, 31 de Octubre de 1517, como el comienzo de la Reforma Protestante.
(GONZÁLEZ, 1994, p. 40)

Lo cierto es que con esa iniciativa, Lutero no pretendía romper la unidad de la cristiandad europea, sino impulsar una depuración eclesiástica de ciertas cosas que consideraba como abusos en relación a sus enseñanzas y prácticas. Aun así, sus propuestas desencadenaron una ruptura inevitable con la Iglesia de Roma (1520), luego que el Papa León X decidiera actuar contra el reformador alemán, condenándole a la excomunión.

Responsive image

Capilla de Wittenberg
Donde Martin Luther clavó las noventa y cinco tesis.

Sin embargo, el episodio más representativo que habría de afrontar Lutero se dio cuando tuvo que comparecer ante la Dieta de Worms (1521), convocada por el emperador Carlos V, en donde se le exigió retractarse de sus enseñanzas y escritos. Ante su negativa categórica (con su respuesta «No puedo ni quiero retractarme…»), la Dieta determinó finalmente considerarlo una persona fuera de la ley, lo cual significaba que cualquier príncipe podía arrestarlo y matarlo sin por ello cometer un delito penado por la Iglesia (DEIROS, 2008, p. 57).

Ante estas circunstancias, Lutero tuvo que escapar de Worms con la protección de Federico el Sabio, príncipe elector de Sajonia y gobernante del territorio donde Lutero residía, refugiándose así en el castillo de Wartburgo por diez meses.4 No obstante, durante esa estancia, Lutero pasó un tiempo muy productivo traduciendo la Biblia al alemán, primero el Nuevo Testamento (1522) y luego el resto de la Biblia (1534). En ese sentido, se puede decir que el hacer accesible la Biblia a las personas de habla alemana es considerada como una de sus mayores contribuciones.5

Martín Lutero se casó con Catalina Von Bora (en 1525), una ex-monja de cuya unión tuvo seis hijos: tres hombres y tres mujeres. Finalmente muere en Eisleben (1546), ciudad donde había nacido, aunque se le dio sepultura en Wittenberg, el mismo lugar y capilla donde había publicado las 95 Tesis en 1517.


PRINCIPALES PROPUESTAS
TEOLÓGICAS


La contribución más importante de Lutero a la teología cristiana fue indudablemente su redescubrimiento doctrinal de la justificación por la fe (DEIROS, Óp. Cit., p. 65). Lutero tuvo una gran experiencia de seguridad en la salvación cuando redescubrió en la Biblia a Dios como un ser de amor y no como un juez inexorable. Liberado de su angustia espiritual, Lutero aprendió que la disposición de Dios es salvar al pecador antes que condenarlo. La salvación se obtiene «sólo a través de la fe», por ende, no es una recompensa obtenida por los méritos del creyente. Es así como Lutero se dio cuenta que para ser salvo debía comenzar con el amor de Dios en lugar del temor a Dios (Ibíd., p. 55).

Además, Lutero cuestionó el sistema sacramental de la época y redujo a dos los que debían ser practicados por parte de la Iglesia: el Bautismo y la Eucaristía (MORENO, 2006, p. 45), interpretando este último de manera distinta a como lo hacía la Iglesia tradicional de entonces. Dicha interpretación básicamente ponía en duda la doctrina de la Transubstanciación (el hecho de que en la misa el pan y el vino se convierten materialmente en el cuerpo y la sangre de Cristo), proponiendo en su lugar lo que posteriormente llegó a conocerse como la doctrina de la Consubstanciación (el hecho de que Cristo está presente en el pan y el vino de forma real).

De manera concreta se puede decir que la Reforma de Lutero contribuyó con cuatro ideas fundamentales en el pensamiento de la Iglesia: Sola Fide, Sola Gratia, Sola Scriptura y Solo Cristo. La afirmación de estos cuatro principios resumen de manera rápida la esencia de la corriente que produjo el movimiento reformador y que zanjó una diferencia abismal con la Iglesia Católica Romana (Ibíd., p. 20).

Por lo demás, aunque Lutero haya cuestionado la autoridad del Papa y las ventas de las indulgencias, su propuesta de reforma no generó una completa ruptura de aquel paradigma de cristiandad del que llegó a formar parte. Aun así, para Lutero el centro de la fe cristiana no era la Iglesia ni los sacramentos sino Jesucristo mismo.


EL LUGAR DE LA BIBLIA


Lutero buscó hacer de la Palabra de Dios el punto de partida y la autoridad final de su teología (GONZÁLEZ, Óp. Cit., p. 45). Como profesor de Sagrada Escritura, la Biblia tenía para él gran importancia, y en ella descubrió la respuesta a sus angustias espirituales.

Además, teniendo en cuenta que para este tiempo las ideas renacentistas de «volver a las fuentes» (Ad Fontes) se encontraban en su apogeo, Lutero abogó por una vuelta a las Escrituras como fuente de autoridad e iluminación de la doctrina cristiana. En ese sentido, el reformador alemán se encargó de subrayar el papel que en materia de autoridad cumple las Escrituras a la hora de determinar cuáles son las creencias y las prácticas religiosas correctas. Ante este planteamiento, la Biblia terminó siendo ubicada por encima de la Iglesia y las tradiciones fundadas en las enseñanzas de los padres de la Iglesia; incluso por encima de los decretos papales y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS los diferentes Concilios ecuménicos. Este lugar destacado quedó evidenciado cuando Lutero vio necesario y urgente traducir la Biblia para ponerla al alcance del pueblo.


LEGADO EN LA ACTUALIDAD


Indudablemente, la Reforma del siglo XVI fue la reforma de Lutero. Si bien cada país realizó su propia reforma, todos fueron influenciados por el pensamiento de Lutero a través de sus escritos. Las dos ideas básicas de Lutero, que Dios justifica a los pecadores a través de lo que Cristo hizo y que la Biblia es la única base de autoridad para las creencias y prácticas cristianas fueron aceptadas unánimemente por todos los reformadores. Su obra comenzó en el noreste de Alemania, pero su mensaje echó raíces por toda Europa (DEIROS, Óp. Cit., p. 67).

Ahora bien, al estudiar la vida y obra de Lutero una cosa resulta clara y es que la tan ansiada reforma se produjo, no porque Lutero u otra persona se lo propusieran, sino porque llegó en el momento oportuno, y porque en ese momento el reformador, y muchos otros junto a él, estuvieron dispuestos a cumplir su responsabilidad histórica (GONZÁLEZ, Óp. Cit., p. 35). El impacto de Lutero se debió, en buena medida, a circunstancias que estaban fuera del alcance de su mano, y de las cuales él mismo frecuentemente no se percataba. La invención de la imprenta hizo que sus obras pudieran difundirse de un modo que hubiera sido imposible unas pocas décadas antes (Ibíd., p. 34).

Sus contribuciones a la civilización occidental son consideradas más allá del ámbito religioso, ya que su traducción de la Biblia ayudó no sólo a poner las Escrituras al alcance del pueblo sino que contribuyó al desarrollo de la lengua alemana.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS